Los riesgos laborales en el sector de restauración

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Los riesgos laborales en un restaurante en España son un aspecto fundamental para tener en cuenta dentro de la gestión del negocio, ya que el sector de la hostelería presenta unas características propias que hacen que la seguridad y la salud de los trabajadores requieran especial atención. La actividad diaria en una cocina, en el comedor o en las zonas de almacenamiento implica tareas repetitivas, exposición a agentes físicos y químicos, contacto constante con clientes y situaciones de ritmo intenso que, si no se gestionan correctamente, pueden derivar en accidentes o problemas de salud a medio y largo plazo.

Uno de los factores más determinantes es la propia dinámica del trabajo en cocina. Los cocineros y ayudantes están expuestos a altas temperaturas por la utilización de hornos, freidoras y fogones. Esta exposición al calor no solo puede provocar quemaduras en caso de contacto accidental, sino también situaciones de agotamiento térmico si la ventilación no es adecuada. A ello se suma el uso de cuchillos, cortadoras y otros utensilios afilados que representan un riesgo constante de cortes y heridas. Aunque estos incidentes suelen parecer menores, pueden derivar en complicaciones si no se atienden adecuadamente o si se producen con frecuencia.

Las caídas y resbalones constituyen otro de los grandes riesgos en un restaurante. La combinación de suelos mojados, grasas y restos de comida aumenta considerablemente la probabilidad de accidentes tanto en la cocina como en el área de servicio. Este tipo de percances es uno de los más comunes en el sector y puede ocasionar desde lesiones leves hasta fracturas que obliguen a largas bajas laborales. Por esta razón, sobre todo si este tipo de incidencias ocurre con clientes, siempre es fundamental contar con el asesoramiento de un abogado especialista, tal y como insisten desde tfs Abogados & Asesores. Y es que, según ellos es muy habitual que los clientes denuncien y busquen algún tipo de negligencia que los haya llevado a caer o resbalar para cobrar del seguro, por lo que las medidas de limpieza, el uso de calzado antideslizante y la señalización de zonas peligrosas se consideran imprescindibles dentro de la prevención.

El esfuerzo físico también tiene un peso relevante, ya que en un restaurante es habitual el transporte de cajas pesadas, bidones o bandejas cargadas, lo que puede generar lesiones musculoesqueléticas, especialmente en la espalda, los hombros y las muñecas. A ello se suma la postura prolongada de pie, característica del trabajo tanto en cocina como en sala, que a largo plazo provoca cansancio, varices y otros trastornos circulatorios. Estos riesgos se ven agravados por las jornadas largas y en ocasiones con pocos descansos, algo frecuente en periodos de alta demanda como fines de semana o temporadas turísticas.

Los camareros y personal de sala también están expuestos a riesgos derivados del contacto directo con el público. El ritmo acelerado de trabajo, la presión por ofrecer un servicio rápido y de calidad, junto con la necesidad de mantener una actitud amable constante, pueden convertirse en factores de estrés. Este componente psicosocial no debe subestimarse, ya que puede dar lugar a ansiedad, desgaste emocional e incluso al síndrome de burnout. En este sentido, la organización del trabajo y la adecuada distribución de tareas son esenciales para reducir la tensión y favorecer un ambiente saludable.

Otro ámbito de riesgo está relacionado con la manipulación de productos químicos de limpieza. En los restaurantes es imprescindible mantener altos niveles de higiene, lo que supone el uso frecuente de detergentes, desinfectantes y otros compuestos que pueden ser corrosivos o irritantes. Si no se utilizan con las medidas de protección adecuadas, como guantes o ventilación, pueden ocasionar intoxicaciones, problemas respiratorios o irritaciones en la piel y los ojos.

Las condiciones de ruido también influyen en la seguridad laboral. El sonido constante de campanas extractoras, batidoras, platos y conversaciones genera un ambiente ruidoso que, con el tiempo, puede derivar en problemas auditivos o en un incremento de la fatiga mental. Aunque a menudo no se perciba como un riesgo inmediato, contribuye a aumentar la sensación de estrés y a dificultar la comunicación entre compañeros, lo que a su vez eleva la probabilidad de errores y accidentes.

La hostelería, además, requiere cumplir con normativas estrictas en materia de higiene alimentaria. El incumplimiento de estas no solo afecta a la seguridad de los clientes, sino también a la de los trabajadores, que pueden verse expuestos a contaminaciones cruzadas, intoxicaciones alimentarias o enfermedades derivadas de una manipulación inadecuada de los productos. Por ello, la formación en seguridad alimentaria y la aplicación de sistemas como el APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico) son imprescindibles en cualquier restaurante que busque garantizar un entorno seguro.

¿Qué tipo de negocios se incluyen en el sector de restauración?

El sector de la restauración abarca todos aquellos negocios dedicados a la preparación y servicio de alimentos y bebidas para el consumo fuera del hogar. Dentro de este ámbito se incluyen restaurantes tradicionales, de autor o temáticos, bares y tabernas, cafeterías, cervecerías, marisquerías, asadores y pizzerías, entre otros formatos que ofrecen comida en mesa o en barra.

También forman parte de este sector los servicios de comida rápida y casual (como cadenas de hamburgueserías, bocaterías o locales de comida internacional), así como los negocios especializados en catering y banquetes, que atienden eventos, empresas o colectividades. A esto se suma la creciente importancia de la restauración vinculada al delivery y take away, que ha ampliado el alcance del sector más allá de los locales físicos. En conjunto, se trata de una industria diversa que combina gastronomía, hospitalidad y servicios adaptados a distintos públicos y estilos de consumo.

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