La limpieza, factor crucial para la hostelería

30 enero, 2015

Contratar empresas de limpieza en Gijón, Valladolid, Bilbao, Valencia, A Coruña, Barcelona, Madrid, etcétera es un requisito imprescindible para el correcto mantenimiento de un local de hostelería y el consiguiente desarrollo de su actividad comercial. El contacto directo con el público, la manipulación de alimentos y la concentración de posibles focos infecciosos son varios de los numerosos factores que hacen de la hostelería un sector económico especialmente sensible a los riesgos sanitarios, lo que provoca que el control específico de este campo por parte de la administración sea particularmente estrecho.

La limpieza tiene como objetivo erradicar la suciedad visible, los restos orgánicos y los desperdicios de cualquier clase que puedan acumularse en el negocio a causa de su actividad cotidiana. Ha de acompañarse necesariamente de un proceso de desinfección posterior, consistente en la reducción al mínimo de los microorganismos contaminantes que puedan afectar a los alimentos o a la estancia general de los usuarios. Estas innegociables medidas de seguridad deberían quedar a cargo de una persona de la plantilla en concreto o bien delegarlas en especialistas como la empresa de limpieza en Gijón Limpiezas a domicilio Gijón.

Esto es así ya que, para este desempeño, urgen conocimientos clave en métodos de limpieza, tipos de detergentes y su uso, medidas de prevención de riesgos laborales concretas y, si fuera necesario, laClean Home 2 adopción de ulteriores medidas correctoras. La confección por escrito de un plan de limpieza propio puede contribuir al mejor desarrollo de esta tarea, que determine pasos concretos como la eliminación primera de la suciedad más visible para despejar la superficie a limpiar en profundidad, el enjuague con agua caliente para preparar el terreno y la posterior aplicación de productos detergentes y desengrasantes, que han de escogerse en función de su potencia de limpieza, marcada por su grado de concentración. Después correspondería el turno de proceder al aclarado para retirar los restos de detergente y ultimar la limpieza, seguido de la mano de desinfectante requerida para la supresión de microorganismos infecciosos y, de nuevo, otro aclarado que impida el acceso de residuos orgánicos o de estos productos de limpieza a los alimentos. Para ello es también necesario realizar una labor de secado, preferentemente acometida con materiales desechables y de un solo uso. Respecto a la cubertería y los objetos destinados al consumo de alimentos, el uso de lavavajillas es ineludible. Se han de seleccionar además temperaturas elevadas -de alrededor de 65 grados y de 85 en el caso del aclarado-, ya que son más eficaces en la eliminación de bacterias.

Aparte de este procedimiento esencial de limpieza, hay una serie de consejos que el gestor del acondicionamiento sanitario del negocio bien haría en tener en cuenta. Por ejemplo, conservar los productos en su envase original, sin trasvasarlos a otros que puedan alterar sus propiedades negativamente. Los útiles de limpieza, como las escobas, fregonas, bayetas, cubos, etcétera, han de estar en buenas condiciones, guardarse en un espacio alejado de las zonas de manipulación o almacenamiento de alimentos y renovarse siempre que sea necesario. Un útil de limpieza en mal estado puede contribuir a propagar un foco infeccioso en vez de erradicarlo. De ahí que el empleo de materiales de un solo uso sea conveniente siempre que sea posible.

La frecuencia en las labores de limpieza es otro elemento a tener en cuenta. Toda aquella superficie, utensilio o maquinaria que entre en contacto directo con los alimentos debe someterse a una limpieza y desinfección diaria. Respecto de otras secciones, como almacenes, cámaras, frigoríficos o despensas, así como las instalaciones generales (suelo, paredes, cristalería, techo,…) admiten un lapso de tiempo mayor, si bien debe ser determinada por el responsable del ramo con el mayor rigor posible según las funciones de la estancia, el tipo de material manejado, el volumen de alimento procesado,…. El control de esta frecuencia es, por tanto, ineludible, recurriendo a análisis periódicos si fuese menester. Porque, asimismo, este control preciso fomenta la incorporación de posibles medidas correctoras en caso de que las tareas de limpieza no cumplan con suficiente eficiencia su objetivo.

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