La cristalería, uno de los elementos a cuidar por parte de los restaurantes

2 marzo, 2015
La cristalería, uno de los elementos a cuidar por parte de los restaurantes

Un establecimiento de restauración no se basa únicamente en la calidad de su comida, sino que se conforma con otro tipo de detalles. Es importante cuidar el menú, la frescura de sus productos o la variedad de los mismos, pero también es clave el servicio y la limpieza, por ejemplo. Y es que los clientes nos fijamos en todo esto aunque en una primera impresión no lo creamos. Si nos preguntasen qué nos importa del restaurante diríamos que la comida, pero está claro que nos costaría mucho almorzar en un lugar donde por ejemplo las servilletas estuviesen llenas de manchas o las copas tuviesen carmín en las boquillas.

Muchas veces cuando vamos a un restaurante nos fijamos en estos detalles, y la cristalería, como decíamos, es uno de los clave. En los establecimientos lo saben y se gastan su dinero en comprar buenas piezas, como las exclusivas copas de gin-tonic de la empresa Giona. Pero lo importante es también saber luego cuidar este tipo de vasos para no tener que volver a gastar más dinero.

giona

Cuida tu cristalería con mimo.

Desde aquí vamos a aprovechar la ocasión para dar unos consejos tanto a los establecimientos como también a los particulares para saber cómo conservar mejor la cristalería:

  • Si nos decantamos por utilizar el lavavajillas, que es algo muy habitual es lugares grandes o de importante consumo como son los bares o restaurantes, es clave que mantengamos los filtros del mismo limpios, los rociadores y también los brazos aspersores, así como evitar los restos de alimentos que a veces se quedan dentro de la máquina. En caso de que nuestras piezas estén especialmente sucias, podemos introducir algo más de detergente y un descalcificador si el tipo de agua de nuestra zona lo precisa. Y eso sí, hay que tener cuidado de dejar huellas una vez retiremos las piezas del lavavajillas.
  • A la hora de secar las copas de gin-tonic, por ejemplo, si las lavamos a mano, tenemos que tener muy en cuenta también el tipo de paño que vamos a usar. Por ejemplo, que este no dañe el cristal y, a ser posible, que tampoco deje restos como la pelusa. Lo mejor es el lino de calidad pura, y usar este trapo exclusivamente para las piezas de la cristalería, de forma que no se mezclen olores o se queden residuos en las copas.
  • En el momento de guardar las piezas dentro del armario o donde hayamos decidido, es muy importante no apilarlas, ya que pueden rayarse en el choque de unas con otras, así como a la hora de separarlas si se han encajado en exceso.
  • En casa, si tenemos alguna cristalería de esas buena que únicamente usamos en las ocasiones especiales, es recomendable lavar esta cada tres meses al menos para que siga conservando su lustre. Asimismo, debemos hacerlo de forma que separemos la acción de pieza en pieza y, a ser posible, con agua cuya temperatura oscile entre caliente y tibia. Después podemos dejarla escurrir sobre un paño de cocina de las características que os hemos comentado antes o también sobre un papel propio para la cocina de forma que evitemos las huellas y la pelusilla de la que hablábamos antes.
  • Como truco, deciros que la cristalería se recupera muy bien con la mezcla de agua y vinagre o con detergente y un chorrito de amoniaco, pero después debemos repetir de nuevo la operación para evitar los fuertes olores de este tipo de productos de limpieza.
  • Asimismo, debemos tener especial cuidado con los cambios de temperatura, ya que los choques términos perjudican mucho al cristal y podemos encontrarnos grietas o roturas. Un choque térmico tiene lugar por ejemplo cuando usamos un vaso de chupito que sale del congelador y al poco tiempo lo metemos en el lavavajillas con agua muy caliente. Por esto debemos esperar a que los vasos se enfríen por ejemplo al sacarlos de la máquina si queremos beber agua de la nevera.

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