Los mitos del aluminio por fin aclarados

4 diciembre, 2017
Los mitos del aluminio por fin aclarados

Si alguna vez has ido de acampada por el campo, y has tenido que pasar varios días en el, seguro que no te has dado cuenta de lo agradecido que le tienes que estar al aluminio. El aluminio es un metal esencial en la vida moderna, ya que gracias a la gran cantidad de usos que se le puede dar, así como a su maleabilidad conseguimos realizar tareas complejas de forma muy sencilla. De hecho, en los restaurantes y establecimientos hosteleros ya casi todas las ventanas son de aluminio debido, precisamente, a todas sus ventajas.

El aluminio es el tercer elemento más abundante en la corteza terrestre junto con el sílice y el oxígeno. Se encuentra presente en objetos de la vida cotidiana gracias a sus propiedades. Es un metal estable ante la oxidación y la corrosión, salvo en ambientes ácidos. Es utilizado en gran variedad de industrias, desde la aeroespacial, pasando por los teléfonos móviles hasta la industria alimentaria.

Recientemente se ha descubierto que el aluminio no es tan inocuo como se pensaba para los seres humanos, si bien para causar toxicidad debemos estar expuestos altas dosis de contaminación, sobre todo en el ámbito de los profesionales industriales. Esto ha hecho saltar las alarmas en las últimas décadas a través de estudios científicos que cuestionan el hecho de que está demasiado presente en nuestro día a día.

Debido a todos estas series y documentales, se han creado mitos y leyendas sobre el aluminio que no son ciertas, y que además no tienen ninguna base científica. Concretamente, en este artículo vamos a hablar sobre estos mitos para aclararlos, y en su caso cuando proceda, desmentirlos.

El mito o la realidad

En primer lugar, se ha hablado de que el aluminio de los alimentos proviene de actividades industriales. Esto es falso, ya que la mayoría de los alimentos lo contienen, pues es un metal omnipresente en el medio ambiente. Los vegetales, el té o las especias tienen el índice más elevado en aluminio, mientras que la carne apenas contiene restos. Otros alimentos en los que está presente el aluminio es el agua, que puede contener cantidades no relevantes según la Organización Mundial de la Salud.

En segundo lugar, se afirma que el cuerpo humano no es capaz de expulsar el aluminio. Pues bien, aunque pueden acumularse ciertas cantidades en diferentes vísceras e incluso en los huesos, lo normal es que expulsemos el aluminio por la vía renal sin mayores problemas, a no ser que ingiramos cantidades desproporcionadas o tengamos algún problema que fije las formas de aluminio solubles en agua.

Y, en tercer lugar, se dice que los instrumentos de cocina de aluminio contaminan la comida. Esto podría serlo si se cocina alimentos ácidos, pues el aluminio fijado reacciona a PH por debajo de 4,5 y puede liberarse al medio. Ahora bien, la peligrosidad dependerá de la frecuencia con que lo hagamos. Si están en contacto permanente con soluciones, salsas o alimentos de PH bajo, pueden liberar partículas al medio. Pero se calcula que, por su tiempo medio de contacto, esta liberación es muy pequeña cuando no improbable.

Hay que tener en cuenta la gran cantidad de controles que se llevan a cabo en las plantas de procesado del aluminio como Aluminios Franco, que es una empresa que lleva trabajando desde 1975 como fabricantes y distribuidores de aluminio en sus diferentes aplicaciones: construcción, industria, transporte, etc.

En conclusión, como en la mayoría de las ocasiones los mitos son falsos en parte, porque en realidad hay parte de verdad aunque sea difícil de realizarse su resultado más perjudicial.